En la búsqueda de llevar una alimentación más saludable, es común priorizar los alimentos frescos en el mercado. Sin embargo, la rutina diaria, la falta de tiempo y el temor a que los vegetales se echen a perder rápidamente suelen ser grandes obstáculos para cumplir con las porciones recomendadas. Es aquí donde surge una alternativa sumamente práctica: las frutas y verduras congeladas.
A pesar de su conveniencia, persiste la duda de si el frío extremo destruye su valor nutricional. En este artículo de La Buena Nutrición, analizamos qué dice la ciencia sobre la congelación de vegetales, cómo reaccionan sus vitaminas y de qué manera puedes incorporarlos en tu día a día.
¿Qué son las frutas y verduras congeladas?
Las frutas y verduras congeladas son productos que se someten a un proceso de reducción rápida de temperatura hasta los -18^∘ «C» o menos, previo lavado, selección y, en el caso de la mayoría de las verduras, un breve tratamiento térmico llamado escaldado.
Este método de conservación destaca por ser sumamente limpio, ya que no requiere la adición de sal, azúcar ni conservantes para mantener los alimentos en óptimas condiciones por meses. Al descongelarse, los vegetales retienen gran parte de su sabor, textura y, sobre todo, su valor nutricional original.

El proceso clave: ¿Qué es el escaldado?
Para las verduras, el éxito de la congelación radica en un paso previo llamado escaldado. Este tratamiento térmico rápido tiene como objetivo principal inactivar las enzimas naturales del vegetal. Si estas enzimas permanecieran activas a bajas temperaturas, provocarían la pérdida de color, cambios desagradables en el sabor y un ablandamiento excesivo de la estructura del alimento.
Si deseas congelar vegetales de manera segura y eficiente en casa, puedes seguir estos pasos:
- Selección y lavado: Elige piezas frescas en su punto óptimo de madurez, lávalas bien y trocéalas en el tamaño que planeas consumirlas.
- Escaldado: Sumerge los vegetales en agua hirviendo durante un periodo de 2 a 5 minutos (dependiendo del tipo de vegetal).
- Nota: Verduras como el brócoli o las vainitas requieren obligatoriamente escaldado; otras más densas, como la zanahoria o la beterraga, pueden congelarse directamente crudas.
- Choque térmico: Transfiere los vegetales de inmediato a un recipiente con agua y hielo. Esto detiene la cocción al instante, fijando el color y preservando los nutrientes.
- Secado y envasado: Retira el exceso de agua y almacena los vegetales en bolsas de congelación al vacío o en recipientes herméticos para evitar el contacto directo con la escarcha.
¿Qué ocurre con los nutrientes bajo el frío?
La congelación no destruye los nutrientes por sí misma. Al contrario, detiene casi por completo la degradación bioquímica de los alimentos. No obstante, el comportamiento varía según el tipo de nutriente durante el almacenamiento y la posterior descongelación:
- Vitamina C y Folato: No presentan diferencias significativas respecto a los productos frescos; de hecho, en algunos alimentos congelados se registran niveles mayores de vitamina C que en sus contrapartes refrigeradas por varios días.
- Provitamina A y Vitamina E: Se mantienen sumamente estables. La vitamina E puede incluso presentar valores superiores en la versión congelada de ciertos productos.
- Minerales y Fibra: Tanto la fibra dietética como los minerales (calcio, hierro, potasio, entre otros) se conservan completamente intactos, ya que no se ven afectados por las bajas temperaturas.
- Beto-caroteno y Vitaminas del complejo B: El β-caroteno puede disminuir levemente en ciertos alimentos como las espinacas o zanahorias. Por su parte, las vitaminas hidrosolubles del complejo B y la vitamina C pueden sufrir ligeras pérdidas si se libera demasiada agua de constitución durante un proceso de descongelación lento.
¿Son igual de nutritivas que las frescas? La evidencia científica
La respuesta corta es sí, e incluso en ocasiones pueden ser superiores.
Dos investigaciones de gran relevancia respaldan esta afirmación:
El estudio de la Universidad de Georgia (Li et al., 2017): Analizó durante dos años los niveles de vitamina C, provitamina A y folato en ocho frutas y verduras en tres estados: frescas recién cosechadas, refrigeradas por cinco días y congeladas. Los resultados demostraron que en la gran mayoría de los casos no hubo diferencias nutricionales significativas. Sin embargo, en los casos donde sí hubo diferencias, los vegetales congelados superaron en concentración de nutrientes a los frescos que llevaban cinco días en la refrigeradora.
El estudio de UC Davis (Bouzari et al., 2014): Evaluó el contenido de diversas vitaminas en ocho productos distintos. Los investigadores concluyeron que el perfil vitamínico de los congelados era totalmente comparable al de los frescos. Específicamente, la vitamina C fue igual o mayor en el formato congelado en 5 de los 8 alimentos evaluados.
¿A qué se debe esto? Las frutas y verduras destinadas a la congelación industrial se cosechan en su punto óptimo de maduración y se congelan apenas unas horas después. En contraste, los productos que compramos como «frescos» en el supermercado pueden haber sido cosechados semanas atrás, perdiendo nutrientes de manera progresiva durante el transporte, la distribución y el almacenamiento en los mostradores.
Mitos comunes sobre los vegetales congelados
Mito 1: «Pierden todo su valor nutricional»
FALSO. Como demuestran los estudios de la Universidad de Georgia, la congelación rápida es uno de los mejores métodos físicos para retener el perfil de vitaminas, minerales y antioxidantes de las plantas.
Mito 2: «Los frescos siempre son mejores»
FALSO. Un vegetal congelado rápidamente tras su cosecha conserva una mayor densidad de nutrientes que un vegetal «fresco» que ha pasado una semana viajando o almacenado a temperatura ambiente.
Mito 3: «Solo sirven para preparaciones cocidas»
FALSO. Las frutas congeladas, por ejemplo, mantienen su fibra y antioxidantes intactos, lo que las hace perfectas para consumirse directamente como un snack frío, o bien para preparar batidos, smoothies y postres cremosos.
¿Cuándo conviene elegirlas?
El uso de congelados ofrece excelentes ventajas prácticas en el día a día:
- Evitar el desperdicio de alimentos: Te permite utilizar únicamente la ración exacta que necesitas para tu comida, manteniendo el resto seguro en el congelador durante meses.
- Consumo fuera de temporada: Permite disfrutar de frutas y verduras con excelente calidad nutricional en épocas del año donde no se cultivan localmente.
- Ahorro de tiempo: Al venir previamente lavadas, peladas y cortadas, facilitan enormemente la preparación rápida de comidas saludables.
- Textura ideal en batidos: Al usarlas congeladas directamente en la licuadora, aportan una textura cremosa y refrescante sin necesidad de diluir el sabor añadiendo hielo.
El panorama del consumo en el Perú
En el Perú, el consumo de frutas y verduras se encuentra muy por debajo de las metas de salud pública. Según datos de la Encuesta Demográfica y de Salud Familiar (ENDES) presentados por el Ministerio de Salud (MINSA), solo el 11.3% de los peruanos mayores de 15 años consume las cinco porciones diarias (equivalentes a unos 400″ g» ) recomendadas por la OMS. Asimismo, reportes del INEI indican que cerca del 89% de la población no cubre este requerimiento mínimo, registrando un promedio de consumo de apenas 250″ g» al día.
Una de las principales barreras identificadas es la percepción de que los productos vegetales frescos son altamente perecederos y se malogran muy rápido en el hogar. En este escenario, las frutas y verduras congeladas se presentan como una herramienta estratégica clave, brindando una alternativa de larga vida útil, fácil dosificación y nulo desperdicio para las familias peruanas.
Además, considerando que la anemia es un problema crítico de salud pública en el país, el uso de frutas congeladas ricas en vitamina C (como la fresa) resulta ideal para potenciar la absorción del hierro no hemínico (proveniente de fuentes vegetales y menestras) en las comidas familiares.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Cuánto tiempo duran los vegetales en el congelador?
Almacenados de forma continua a -18^∘ «C» o menos, la mayoría de frutas y verduras conservan de forma óptima sus propiedades nutricionales y sensoriales entre 8 y 12 meses. Es vital evitar romper la cadena de frío; descongelar y volver a congelar un producto deteriora su textura y eleva el riesgo microbiológico.
¿Cómo se deben descongelar para no perder nutrientes?
Para evitar la pérdida excesiva de vitaminas hidrosolubles en el agua que se libera, se recomienda realizar la descongelación lentamente dentro de la refrigeradora en lugar de dejar el alimento a temperatura ambiente. Si vas a cocinar las verduras o preparar un batido de frutas, lo ideal es utilizarlas directamente congeladas en la olla, sartén o licuadora.
¿Qué vegetales se recomienda NO congelar?
Aquellos vegetales con un contenido de agua extremadamente alto y que se planean consumir crudos en ensaladas. Al congelarse, el agua se expande y destruye las paredes celulares, provocando que al descongelarse pierdan por completo su consistencia crujiente. Evita congelar en crudo:
- Lechuga, espinacas para ensalada y hojas verdes delicadas.
- Pepino, apio y rabanitos.
- Tomate crudo (a menos que se use posteriormente para salsas o guisados).
- Papas crudas (ya que su almidón se altera y toman una textura harinosa; es mejor congelarlas precocidas).
Referencias Bibliográficas
- Li L, Pegg RB, Eitenmiller RR, Chun JY, Kerrihard AL. Selected nutrient analyses of fresh, fresh-stored, and frozen fruits and vegetables. Journal of Food Composition and Analysis. 2017;59:111-117.
- Bouzari A, Holstege D, Barrett DM. Vitamin retention in eight fruits and vegetables: a comparison of refrigerated and frozen storage. Journal of Agricultural and Food Chemistry. 2015;63(3):957-962.
- Ministerio de Salud del Perú (MINSA). Encuesta Demográfica y de Salud Familiar (ENDES) – Indicadores de Nutrición. Lima: Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI); 2020.
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